Salud auditiva infantil: cómo los videojuegos y los juguetes ruidosos pueden afectar al oído de los niños

Riesgos del ruido en la infancia: expertos alertan sobre auriculares, videojuegos y juguetes sonoros
Riesgos del ruido en la infancia: expertos alertan sobre auriculares, videojuegos y juguetes sonoros

El impacto del sonido en la infancia es un asunto que ha cobrado una relevancia creciente en los últimos años, especialmente a medida que la tecnología se integra de forma cada vez más intensa en la vida diaria de niños y adolescentes. Desde juguetes electrónicos hasta videojuegos con auriculares, la exposición continuada a estímulos sonoros plantea interrogantes sobre la salud auditiva infantil y sus consecuencias a medio y largo plazo.

La audióloga Almudena Cervera, directora de los centros auditivos Afón Canarias y con más de dos décadas de experiencia profesional, advierte de que no todos los sonidos que acompañan la infancia tienen el mismo impacto. Su trayectoria, desarrollada principalmente en el Archipiélago canario, la ha convertido en una voz autorizada en la prevención, diagnóstico y tratamiento de la pérdida de audición en edades tempranas.

Sonidos cotidianos y juguetes: no todos los ruidos son iguales

En el entorno infantil conviven sonidos de muy distinta naturaleza. Un sonajero, un muñeco que habla o un juguete musical suelen emitir estímulos breves, puntuales y, por lo general, de baja intensidad. “Suenan un momento, se detienen y dejan descansar al oído”, explica Cervera. Además, estos juguetes acostumbran a utilizarse bajo la supervisión de un adulto y a cierta distancia, lo que limita de forma natural su impacto sonoro.

Sin embargo, el mercado ofrece también juguetes denominados “ruidosos” que, en muchos casos, superan los niveles de volumen considerados seguros. Sirenas, robots electrónicos, coches de bomberos o libros musicales pueden alcanzar picos sonoros que resultan potencialmente dañinos, sobre todo cuando el uso es prolongado o el juguete se acerca demasiado al oído del niño.

Este riesgo adquiere especial relevancia en fechas señaladas como la Navidad o la llegada de los Reyes Magos, momentos en los que se concentran gran parte de las compras de juguetes. Elegir opciones menos ruidosas no solo contribuye a preservar la audición de los más pequeños, sino que también mejora la convivencia familiar.

Videojuegos y auriculares: una exposición prolongada y silenciosa

El escenario cambia de forma notable cuando se analizan los hábitos de adolescentes y preadolescentes, especialmente en relación con los videojuegos y el uso de auriculares. A diferencia de los juguetes tradicionales, aquí no se trata de sonidos ocasionales, sino de una exposición prolongada en el tiempo, a menudo a volúmenes elevados y con picos repentinos de intensidad.

Explosiones, disparos, música dinámica o efectos especiales someten al oído a un esfuerzo constante. “El oído deja de tener pausas y se ve sometido a una carga continua, casi sin que el propio usuario sea consciente”, señala la audióloga. Diversos estudios europeos indican que más del 50 % de los adolescentes escucha contenidos audiovisuales a volúmenes superiores a los recomendados por los especialistas, especialmente cuando utiliza dispositivos inalámbricos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que hasta el 60 % de la pérdida auditiva infantil se debe a causas evitables. El uso habitual de auriculares para escuchar música, ver series o jugar ha pasado de ser una moda a convertirse, en algunos casos, en una dependencia con efectos acumulativos.

Nuevas normativas europeas para reforzar la seguridad sonora

La preocupación por estos riesgos ha llevado a la Unión Europea a actualizar su marco regulador. El nuevo Reglamento de Seguridad de los Juguetes (UE) 2025/2509, publicado en el Diario Oficial el 12 de diciembre de 2025, refuerza la protección frente a sustancias químicas peligrosas, riesgos físicos y mecánicos, y aborda también aspectos relacionados con el sonido y las vibraciones.

La normativa establece límites máximos de ruido incluso para juguetes que no están diseñados específicamente para emitir sonido. El objetivo es prevenir lesiones auditivas irreversibles, ya que la pérdida de audición por ruido es acumulativa y sus efectos pueden manifestarse años después de la exposición inicial.

Según los expertos, superar de forma reiterada los 80 decibelios (dB) puede resultar perjudicial, especialmente en bebés. “Hasta los nueve meses o un año, no se debería exponer a un bebé a ruidos por encima de ese umbral”, subraya Cervera, recordando que el sistema auditivo infantil aún está en proceso de maduración.

Señales de alerta y detección precoz

Educar en el cuidado de la audición desde edades tempranas es clave para evitar problemas futuros. No obstante, cuando esta prevención no se ha producido, existen señales que pueden alertar a padres y educadores. Subir en exceso el volumen del televisor, responder con frecuencia “¿qué?” o mostrar dificultades en la articulación del lenguaje son indicios que merecen atención.

En niños que están adquiriendo el habla, una pérdida auditiva no detectada puede retrasar el desarrollo del lenguaje y complicar su evolución académica y social. La detección precoz permite intervenir a tiempo y minimizar el impacto.

“La pérdida de audición en niños y adolescentes no duele y no aparece de forma inmediata”, recuerda la audióloga. Sus efectos suelen hacerse visibles tras años de exposición continuada, lo que refuerza la importancia de actuar antes de que el daño sea irreversible.

La audiología como aliada de la salud infantil

La audiología es la especialidad encargada del diagnóstico y tratamiento de los problemas auditivos. A través de pruebas indoloras y no invasivas, los profesionales pueden evaluar cómo oímos y cómo escuchamos, un proceso que implica no solo al oído, sino también al cerebro.

En centros especializados como Afón Canarias se realizan valoraciones completas que permiten detectar hipoacusias leves, moderadas o severas. En función del diagnóstico, se pueden aplicar soluciones como audífonos, implantes cocleares o terapias de rehabilitación.

En el caso de los niños, la intervención temprana y el trabajo multidisciplinar con logopedas resultan fundamentales. “Siempre que hay una corrección a tiempo, la mejoría es rápida, pero requiere rehabilitación constante”, explica Cervera.

Prevenir hoy para oír mejor mañana

Dar a la audición la importancia que merece implica integrar revisiones auditivas en la rutina sanitaria infantil, al mismo nivel que las visitas al dentista o al oculista. La concienciación social está aumentando, pero aún queda camino por recorrer.

El mensaje de los especialistas es claro: prevenir es siempre la mejor opción. Reducir el uso prolongado de auriculares, controlar el volumen de los dispositivos y elegir juguetes menos ruidosos son gestos sencillos que pueden marcar la diferencia en la calidad de vida futura.

Como concluye Almudena Cervera, tras más de 20 años dedicados a la salud auditiva: “Lo peor que podemos hacer ante una pérdida de audición es esperar”.

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