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| Estafa de WhatsApp que suplanta a tus contactos |
Los mensajes de alerta enviados entre familiares y amigos se han convertido en una de las principales vías para advertir sobre nuevas amenazas digitales. Uno de los ejemplos más recientes es el aviso de un padre a su hijo sobre una estafa de WhatsApp basada en el robo de cuentas mediante un código de verificación de seis dígitos. Lejos de ser un caso aislado, este tipo de fraude se ha extendido con rapidez en España y afecta a usuarios de todas las edades, desde jóvenes acostumbrados a la tecnología hasta personas mayores con menos experiencia digital.
El mensaje es sencillo y aparentemente inofensivo: un contacto de la agenda, cuyo perfil resulta familiar, solicita que se le reenvíe un código numérico que “por error” ha llegado al móvil de la víctima. El tono suele ser cercano y urgente. Sin embargo, tras esa petición se esconde un mecanismo diseñado para secuestrar la cuenta de WhatsApp y utilizarla posteriormente como herramienta de engaño a terceros.
La estafa se basa en un elemento legítimo del sistema de seguridad de WhatsApp: el código de verificación que la aplicación envía por SMS o llamada cuando alguien intenta registrar una cuenta en un nuevo dispositivo. Los delincuentes introducen el número de teléfono de la víctima en WhatsApp y provocan el envío automático de ese código.
A continuación, contactan con la persona haciéndose pasar por alguien de confianza cuya cuenta ya ha sido comprometida previamente. Si la víctima comparte el código, el atacante obtiene acceso completo a su cuenta de WhatsApp, expulsando al usuario legítimo y tomando el control de sus conversaciones, contactos y grupos.
Según datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), los fraudes relacionados con la suplantación de identidad en aplicaciones de mensajería se encuentran entre los incidentes más reportados por ciudadanos en los últimos años, con miles de consultas mensuales relacionadas con phishing y robo de cuentas.
El problema no termina con la pérdida de acceso a WhatsApp. Una vez dentro, los estafadores utilizan la cuenta comprometida para pedir dinero, enviar enlaces maliciosos o solicitar más códigos a otros contactos, ampliando la cadena de víctimas. En muchos casos, el acceso a WhatsApp permite obtener información personal suficiente para lanzar ataques más sofisticados.
Además, WhatsApp se utiliza con frecuencia como método de recuperación o verificación en otros servicios digitales. Si un atacante controla la cuenta, puede intentar restablecer contraseñas de correos electrónicos, redes sociales o plataformas bancarias, incrementando el riesgo de un robo de identidad digital.
Este tipo de estafas no se basa en fallos técnicos, sino en la manipulación psicológica. La llamada ingeniería social aprovecha la confianza entre contactos y la urgencia del mensaje para evitar que la víctima reflexione. Frases como “me ha llegado un código por error” o “lo necesito ahora mismo” buscan provocar una reacción automática.
Estudios europeos sobre ciberseguridad señalan que más del 80 % de los incidentes digitales comienzan con algún tipo de engaño humano y no con un ataque puramente técnico. Esto explica por qué incluso usuarios con experiencia pueden caer en la trampa.
La recomendación principal es clara: nunca compartir códigos de verificación, independientemente de quién los solicite. WhatsApp y otros servicios digitales nunca piden este tipo de información a través de mensajes.
Si se recibe una petición de este tipo, lo más prudente es contactar con la persona por otra vía distinta, como una llamada telefónica o un mensaje SMS. Si el contacto confirma que no ha solicitado ningún código, se trata de una estafa.
En caso de haber compartido el código por error, es fundamental actuar con rapidez: intentar recuperar la cuenta siguiendo el proceso oficial de WhatsApp, avisar a los contactos para que desconfíen de mensajes recientes y denunciar el incidente ante la Policía Nacional o la Guardia Civil, que cuentan con unidades especializadas en delitos telemáticos.
Una de las medidas más eficaces para prevenir este tipo de fraudes es activar la verificación en dos pasos en WhatsApp y en todas las cuentas digitales relevantes. Esta función añade un PIN adicional que se solicita periódicamente y que dificulta el acceso incluso si el atacante obtiene el código de registro.
Según expertos en ciberseguridad, habilitar el doble factor de autenticación reduce drásticamente el riesgo de secuestro de cuentas, ya que introduce una barrera adicional que no depende de mensajes SMS, un canal cada vez más explotado por los delincuentes.
Uno de los aspectos más preocupantes de esta estafa es su carácter transversal. No distingue entre edades, profesiones o nivel de conocimiento tecnológico. El hecho de que el mensaje proceda de un contacto conocido genera una falsa sensación de seguridad.
Por ello, la concienciación y la educación digital siguen siendo las mejores defensas. Compartir este tipo de avisos entre familiares y amigos, como en el mensaje inicial del padre a su hijo, ayuda a reducir el número de víctimas y a crear una cultura de seguridad digital más sólida.
Además de no compartir códigos y activar la verificación en dos pasos, los especialistas recomiendan desconfiar de enlaces desconocidos, mantener el sistema operativo y las aplicaciones actualizadas y utilizar contraseñas únicas y robustas en cada servicio.
En un entorno cada vez más digitalizado, proteger la identidad online es tan importante como proteger la documentación física. Las estafas evolucionan, pero la información y la prudencia siguen siendo las herramientas más efectivas para evitar caer en ellas.
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