¿Cuándo hay que cambiar de ordenador por uno nuevo y más potente?

¿Cuándo hay que cambiar de ordenador por uno nuevo y más potente?
¿Cuándo hay que cambiar de ordenador por uno nuevo y más potente?

 

¿Podemos alargar la vida de nuestro ordenador/computadora?


Todos hemos llegado, en algún momento de nuestra vida, a ver como nuestro ordenador/computadora, que en su momento funcionaba como una “flecha” y que nos supuso una inversión importante, se ha ido volviendo cada vez más lento e inutilizable, lo que en muchos casos se termina traduciendo en el reemplazo del equipo por uno nuevo, obligándonos a gastar, otra vez, gran cantidad de dinero, pero hay otras soluciones más económicas.


Lo primero que hay que hacer es revisar bien nuestros hábitos de uso del equipo, ya que en muchos casos, por comodidad o desconocimiento, vamos instalando aplicaciones y programas que finalmente usamos poco o nunca y que instalan módulos en el arranque del sistema operativo y ralentizan sensiblemente el encendido y funcionamiento del ordenador. Es por ello, que lo primero que tenemos que hacer, antes de meternos a gastar dinero, es desinstalar todo aquellos programas que hemos puesto y no usamos. En segundo lugar, revisar qué componentes tenemos en el arranque del equipo y que están cargándose sin necesidad, para ello podemos utilizar herramientas del propio sistema operativo o aplicaciones tipo CCleaner o Glary Utilities, que son gratuitas y que permiten además funciones de limpieza y optimización del sistema.


También hay que valorar, lamentablemente, la obsolescencia programada de los componentes de hardware, algo que las continuas actualizaciones del software van forzando de manera progresiva, y que en muchos casos llegan a provocar que hardware eficiente sea insuficiente para muchos procesos.


Para luchar contra este fenómeno tan dañino para el planeta y para nuestros bolsillos, recomiendo la actualización del hardware con componentes de segunda mano, lo que requiere de un proceso minucioso de búsqueda en distintas plataformas de reventa y conocimientos mínimos para el reemplazo de los mismos en nuestros equipos. Este proceso, puede conseguir que arquitecturas obsoletas, puedan estirar su vida útil varios años para funciones ofimáticas y de bajo rendimiento doméstico o de oficina, permitiendo la actualización a versiones recientes del sistema operativo o de las aplicaciones, debido al aumento de las capacidades técnicas del sistema, como por ejemplo reemplazo de procesadores y módulos de memoria RAM. Por ejemplo, si nuestro sistema presenta una memoria de 2 GB DDR3, ésta es insuficiente para la mayoría de usos, como navegar por Internet, por lo que adquirir un módulo de 4 GB o 2 módulos de 4 para subirla a 8 GB, no sería mucha inversión y daría un empujón significativo al rendimiento.


En el caso de los procesadores, podemos ver muchas arquitecturas con 2 o 4 núcleos a 2.1, 2.4 o 2.6 Ghz, equipos con más de 10 años pero que siguen siendo perfectamente utilizables, para los usos antes mencionados, pero que presentan un rendimiento bajo en estas funciones simples. Es por ello, que ahora, se consiguen procesadores contemporáneos en el mercado de segunda mano, con 4 o 6 núcleos de 3.3 a 3.7 Ghz, es decir con muchísima más potencia de proceso y a precios muy bajos entre 30 y 60 euros, que comparado con procesadores nuevos de misma velocidad es como de la noche al día, ya que los nuevos, aunque tengan más rendimiento, su precio triplicaría ésta inversión, además conllevaría el remplazo de la placa madre y de la memoria RAM para su instalación, lo que dispararía el presupuesto de actualización por las nubes.


Otro elemento fácilmente actualizable es el disco duro, en este caso sí recomiendo se realice con una pieza nueva, ya que un disco duro puede presentar daños derivados de mal uso o de usos muy continuados, y ya que de pequeñas capacidades no presentan precios elevados, pues la adquisición de un disco sólido o SSD de 250 GB para instalar sistema operativo y aplicaciones, no costaría más de 40 euros y permitiría multiplicar por 10 la velocidad de acceso a los datos.


Con estos simples cambios, podemos conseguir que la vida útil de un equipo sea superior a los 8 o 10 años, permitiendo instalación de versiones recientes de programas y navegación a velocidad adecuada, sin esperas o retardos significativos, además, evitar hacer grandes desembolsos de dinero, ya que en muchos casos, por 100 euros se puede conseguir que un equipo ya desechable pase a ser funcional.


Cabe aclarar, y con esto terminamos, que no todos los equipos informáticos van a permitir estos niveles de cambios, ya que los equipos de sobremesa clónicos, son los que presentan más nivel de actualización/modificación, en cambio los equipos de marca y sobre todo, ordenadores portátiles y derivados, tipo tablests y demás, vienen con componentes y arquitecturas muy cerradas, que en algunos casos, ni el disco duro permiten reemplazar, por lo que siempre son la peor opción para que nos acompañen muchos años. En este sentido, si queremos invertir menos y buscar siempre el máximo rendimiento y durabilidad, el equipo de sobremesa hecho a medida, va a ser la mejor opción, ya que son componentes estándares que permiten un fácil reemplazo y sustitución, lo que nos dará más posibilidades a la hora de mantenerlos en el tiempo a un bajo coste.


¿Has tenido que actualizar tu sistema? Cuéntanoslo en los comentarios…

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